Siempre cuando uno entra a una sala de Arte intenta centrar la mirada en una obra principal, por ejemplo en la mas llamativa, en la que esta con menos distractores o tiene buena iluminación y colores, pero esto no pasa con las obras que se están exponiendo de Jorge Brantmayer, en el Museo Nacional de Bellas Artes. Me explico, uno ingresa y de a poco se entera que las mujeres que te rodean en blanco y negro son reclusas del centro penitenciario Femenino Capitán Prat de Santiago, siendo claramente fotografías de rostros pero que representan muy bien su historia.
Cuando uno piensa en el encierro, en los largos años que se pierden adentro de una cárcel, las expectativas de superación sociablemente se hacen más escasas. El Arte dentro de todo y siento que esta obra aun más tiene una mirada de servicio muy activa y no es casual que llame tanto la atención, mentiría si dijera que es la primera vez que veo retratos de personas en riesgo social, pero veo una pureza, una dedicación, una alegría y apoyo común entre el artista y estas modelos que lleva la sala hacia otra mirada, asumiendo además que ellas también te observan y cautivan.
Ahora quizá si las fotos fueran a color, ¿Qué pasaría?, ¿produciría lo mismo?, ¿Habría sido elegida para estar en esa sala? Por lo mismo le pregunté justamente a Jorge Brantmayer del por qué el blanco y negro en esta obra si a sus modelos le había entregado copia a color de sus retratos y me dijo “ellas recibieron una copia en color a modo de retribución (en parte) por su participación en el proyecto, yo no quería agregar otro valor a este recuerdo, no quería cargar de dramatismo el recuerdo de un momento compartido y que no correspondía al resultado final de mi proyecto, no correspondía en definitiva mezclar las intenciones.
El conjunto final se presenta en blanco y negro por que me interesa limpiar de toda anécdota distractiva las miradas y los rostros expresivos de estas mujeres, no hay color exacto de ojos ni de pelo, las ropas no resaltan sino por sus valores de grises y sus texturas, sus pinturas de ojos y de boca tampoco distraen y los fondos son completamente neutros, te das cuenta, vamos directamente al asunto que me interesa. La mirada.”
Y es de esta forma donde entendemos que no hay egoísmo, que estas mujeres sólo quieren olvidar y esperar que el calendario tenga menos hojas cada día. Esas son los beneficios que muchos trabajos dan y en especial el que elegimos algunos. El contexto que se arma en la sala Matta es solo poder mirar a los ojos y no tener miedo. Todos quieren una segunda oportunidad.
31 de Agosto 2007


